Una lectura de la obra
La cara ocupa casi toda la superficie. El turquesa sostiene el rostro, mientras el rojo de los bordes lo rodea y lo empuja hacia delante. La banda oscura de los ojos y la pequeña boca negra fijan dos puntos de atención entre trazos finos, cruces y marcas.
El vigía del camino sugiere una presencia que acompaña y observa. Al llevar la bolsa, los pliegues y el movimiento cambian la expresión del rostro: una pintura que encuentra nuevas maneras de mirar en cada recorrido.