Una lectura de la obra
En la parte superior puede reconocerse una cabeza recogida y, debajo, un cuerpo que parece encajado en la superficie. Esa posible figura da una dimensión humana al recorrido. Después de acercarnos a paredes, caminos y aberturas, empezamos a reconocer a alguien dentro de esa materia.
La figura sigue vinculada a las huellas que la rodean. Puede hablar de la dificultad de desprenderse de un estado anterior y empezar a habitar otro. Desde esta lectura, el recorrido llega a un encuentro con quien está atravesando el cambio: alguien que empieza a reconocerse y lleva consigo parte de lo que ha atravesado.