Una lectura de la obra
La claridad rodeada de una materia más oscura sugiere un espacio recogido en el interior de la cueva. Al llegar aquí, el recorrido parece pedir una pausa. Permanecer permite acostumbrarse a ese lugar y empezar a reconocer algo que, desde fuera, resultaba difícil de percibir.
La superficie desgastada acerca esa espera al paso del tiempo. Las señales siguen ahí mientras cambia nuestra manera de mirarlas. En relación con las otras pinturas, esta obra aporta el tiempo de estar dentro: quedarse lo suficiente para reconocer dónde estamos y qué nos ha llevado hasta allí.