Una lectura de la obra
La dirección que baja encuentra un cruce y un peso en la parte inferior. Ese encuentro puede sentirse como una detención ante la puerta. Hay un camino por el que llegar y también algo que frena: el paso empieza a ser posible, pero todavía requiere una decisión.
Esta obra permite detenerse en ese momento en que sabemos que necesitamos cambiar y seguimos ante la entrada. La resistencia forma parte de la experiencia. Dentro del recorrido de Umbral, el cuadro da espacio a la duda y al tiempo que hace falta para atreverse a continuar.